martes, 2 de noviembre de 2010

Vete a buscarla


Pensamiento mío, vete a buscarla

Vete a buscarla
Pensamiento mío
Vete a buscarla
Si se niega a venirse, pensamiento
Quítale el alma

Quítale el alma
Si acaso te pregunta
Que quién te manda
Dile tú mi persona, pensamiento
Pa recordarla

Esta letrilla se me viene a la memoria -solo las dos primeras estrofas, que las demás me las sopla el gugle- cuando se me jode la otra opción porque no está disponible el primer título que se me ocurre para el nuevo blog: puta vida.
La verdad es que a estas alturas ya debo estar más que curtido en los abatares de mi trasiego sentimental. Los vaivenes de quien, de ser sensata sería fiel y firme compañera, me tienen bien baqueteado y toca ya -cuantas veces lo he dicho- empezar a ver el lado práctico de la vida.

Lo de "puta vida" ha sido un arrebato melodramático, que ni yo estoy descontento con lo que me ha tocado vivir ni, en absoluto, soy una persona sin proyecto. Solo hay que ve la agenda que tengo, y la que me puedo buscar. Así que espero que no se me altere en sentido negativo mi rutina, más bien al contrario, he de aprovechar lo que se me oferta, que llevo mucho perdido en estos últimos tiempos en que me he dedicado, casi en exclusiva, a quien no valora lo que tiene. Pena me da, de veras, de que la gente sea tan ingenua y tan inmadura, que vaya buscando fuera lo que tiene dentro. Pero la vida no es lógica, si lo fuera, no pasaría lo que pasa.

Hoy, a pesar de la última noticia -más que noticia, vago apunte de por donde van las cosas, y a buen entendedor...-ha sido y seguirá siendo un buen día. Me esperan algunos buenos libros, entre ellos algo tan de instituto como el cantar del mio Cid y una buen novela de aventuras. Y a retomar esto del blog, que tiene algo de pajillero, de amor propio, pues al no leerlo nadie me permite decir casi lo que me viene en gana, que hablar solo ante el espejo da yuyu, no se vaya uno a volver loco.

El jueves o el viernes, según surja, una buena sesión de vuelo en parapente. Vaya acierto, salvo incidente grave, lo de aprender a volar colgado de un trapo con forma de ala. Es el sueño de Ícaro hecho realidad. El fin de semana pasado fue precioso el ratito de vuelo sobre las dunas de la playa, en un día tormentoso -al final llovió un poco- que daban un aspecto profundo y misterioso al mar. Me parecía estar inmerso en una película de fantasía. Pues de aquí en adelante, de esto todo lo que pueda, que para evasión, yo prefiero volar en parapente que en la cocaína.

Bueno. Pues una naranja -me confieso citricoadicto- un buen baso de agua mineral -Lanjarón, por supuesto- y un buen cepillado de dientes, la boca me trae frito.

Y mañana... El Dios de los ateos me dirá.